
A finales de los años 80, los tenis Pump de Reebok marcaron a toda una generación gracias a una idea sencilla: ajustar el calzado con solo presionar un botón. Ese gesto, que mezclaba funcionalidad y juego, ahora se traslada a un objeto completamente distinto: un reloj mecánico.
La colaboración con H. Moser & Cie. toma ese concepto y lo adapta a su lenguaje. El resultado es el Streamliner Pump, una pieza que no solo mide el tiempo, sino que invita a interactuar con él de una manera poco habitual en la industria.
El botón que da vida al movimiento
Aquí no hay corona tradicional. En su lugar, aparece un pulsador inspirado directamente en el icónico botón naranja de los tenis Pump. Cada presión transmite energía al mecanismo interno, cargando el reloj poco a poco.

El funcionamiento es bastante directo: una sola presión puede generar más de una hora de reserva de marcha. Y aunque el reloj ya esté completamente cargado, el gesto puede repetirse sin necesidad práctica. Es parte de la experiencia.
A través de su estructura abierta, se puede observar cómo este sistema activa el movimiento, dejando ver una construcción mecánica pensada para que todo tenga sentido tanto visual como funcionalmente.
Un movimiento rediseñado desde cero
Para lograr este sistema, la marca modificó por completo su calibre base, transformándolo en un movimiento de cuerda manual adaptado al mecanismo Pump.
El resultado es un motor más delgado y compacto, visible desde el fondo de zafiro. Todo está organizado para integrar el sistema sin perder la estética limpia que caracteriza a la casa.
Materiales poco comunes, acabados muy precisos
El Streamliner Pump se presenta en dos versiones limitadas a 250 piezas cada una. Ambas comparten una caja fabricada en fibra de cuarzo forjada, un material poco habitual en relojería que permite jugar con colores y texturas.

Cada caja tiene un patrón único, con un acabado mate que cambia ligeramente en cada pieza. En el interior, una estructura de titanio protege el movimiento y garantiza resistencia al agua de hasta 10 ATM.
La carátula, disponible en blanco o negro, mantiene un diseño limpio, mientras que los detalles luminiscentes permiten leer la hora en la oscuridad. La reserva de marcha, por su parte, se indica con un acento en color naranja que conecta directamente con el origen de la idea.
Un enfoque distinto del lujo contemporáneo
Desde hace algunos años, H. Moser & Cie. ha apostado por una relojería que combina técnica con cierta libertad creativa. Este modelo sigue esa línea: propone precisión, pero también interacción y una experiencia más sensorial.
La colaboración con Reebok no se queda solo en el reloj. También incluye una edición especial de tenis Pump reservada para quienes adquieren la pieza, cerrando el círculo entre ambos mundos.

Más allá de la parte técnica, el Streamliner Pump funciona como una conexión entre dos objetos cotidianos: los tenis y el reloj. Ambos forman parte del día a día, pero aquí comparten un mismo gesto.
Presionar, ajustar, interactuar. Esa es la idea que atraviesa toda la propuesta y que convierte a este lanzamiento en algo distinto dentro del panorama actual de la alta relojería.