
El pádel ya no es solo ese deporte que empezó a sonar en clubes exclusivos o reuniones de fin de semana; hoy es un lenguaje global. Y justo ahí es donde Audemars Piguet decide entrar: de la mano del circuito profesional más importante del mundo y con Agustín Tapia, el jugador que hoy marca el ritmo del juego.
Hay algo en el pádel que lo hace distinto. No es solo la dinámica de juego en pareja, sino la conversación constante: miradas, coordinación, pequeños ajustes en tiempo real. Es un deporte donde el punto se construye entre dos, y donde la sincronización lo es todo.
Para una casa como Audemars Piguet, esa idea resuena de forma natural. La precisión, el ritmo y el equilibrio son valores compartidos entre la relojería de alta gama y un deporte donde cada movimiento cuenta. No sorprende que muchos de sus clientes ya estén dentro de este universo, jugando partidos que son tanto sociales como competitivos.

Además, el pádel tiene una historia interesante: nace en México, crece en América Latina, se consolida en España y hoy se expande por el mundo con una velocidad poco común. En ese recorrido ha sumado algo más que jugadores: ha atraído a perfiles de la moda, la música y el diseño, convirtiéndose en un punto de encuentro cultural.
El circuito global donde todo converge
El siguiente paso en esta expansión es el Qatar Airways Premier Padel Tour, hoy considerado el circuito profesional más relevante del deporte. Aquí es donde Audemars Piguet entra como cronometrador oficial, acompañando cada torneo a lo largo de la temporada.
No se trata solo de visibilidad. La marca estará presente en las pistas, en los momentos clave de los partidos y en las transmisiones internacionales, integrando su lenguaje visual dentro de la experiencia del torneo. Es, en esencia, una manera de estar donde sucede la acción, pero también donde se construye la cultura del pádel.
Con torneos en distintas ciudades del mundo y una audiencia global, el circuito funciona como una plataforma donde convergen talento, espectáculo y comunidad. Y ahí, el tiempo —literalmente— se vuelve protagonista.
Agustín Tapia el número uno del pádel a nivel mundial
Si el pádel tiene hoy una cara visible, es la de Agustín Tapia. Nacido en Catamarca, Argentina, y actual número uno del mundo, su estilo combina técnica, creatividad e intuición. Hay algo casi impredecible en su juego: golpes que rompen la lógica, decisiones que cambian el ritmo de un punto en segundos.


Pero más allá del espectáculo, hay disciplina. Tapia entiende el tiempo dentro de la cancha como un recurso que se administra con precisión: cuándo acelerar, cuándo sostener, cuándo sorprender. Esa lectura del juego es lo que lo conecta con el universo de la alta relojería.
Su incorporación a Audemars Piguet no es solo un patrocinio más. Es una colaboración que amplía el diálogo que la marca ha construido durante años con el deporte, sumando una nueva generación de atletas que entienden la excelencia desde su propia disciplina.
Más allá de la cancha
La apuesta no termina en el circuito profesional. Audemars Piguet también planea llevar el pádel a su comunidad a través de torneos Pro-Am —donde profesionales y aficionados comparten pista— y el desarrollo de clubes en distintas regiones del mundo.
Europa, Medio Oriente, América y Asia forman parte de esta expansión, con espacios diseñados no solo para jugar, sino para convivir alrededor del deporte. Lugares donde el tiempo se mide diferente: entre partidos, conversaciones y momentos compartidos.
La entrada de Audemars Piguet al pádel no es un giro inesperado, sino una evolución lógica. En un mundo donde el lujo se redefine cada vez más a través de experiencias, este deporte ofrece algo difícil de replicar: conexión real entre personas.