Chopard celebra el Día de Muertos con un reloj único
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Cada año, el Día de Muertos ofrece nuevas formas de reinterpretar uno de los símbolos más reconocibles de la cultura mexicana: la calavera. Para su nueva edición dedicada a esta celebración, Chopard lleva ese motivo a la alta relojería con una esfera elaborada a mano mediante dos técnicas de marquetería, utilizando paja de centeno y cáscara de huevo.

Con esta creación, Chopard Manufacture continúa una tradición que alcanza ya 13 piezas dedicadas a esta celebración tan mexicana. El resultado es un reloj único de oro rosa ético de 18 quilates que lleva el trabajo artesanal al centro de su diseño, sin dejar de lado la complejidad técnica que caracteriza a la colección L.U.C.

Una calavera artesanal

La esfera es el punto de partida para entender esta edición. Sobre una base de oro rosa, una calavera estilizada toma forma mediante la combinación de dos técnicas de marquetería: una elaborada con paja de centeno y otra con fragmentos de cáscara de huevo. Es la primera vez que Chopard utiliza esta última técnica en una creación de este tipo.

El trabajo se realizó en los talleres de Oficios Artísticos de la firma y requirió 160 horas de labor de un solo artesano. La composición integra más de 70 fragmentos de paja cultivada en Francia, cortados, tallados y dispuestos manualmente para construir los contornos del cráneo. Las fibras, colocadas en distintas direcciones, generan variaciones de luz y textura que cambian según el ángulo desde el que se observa la esfera.

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La cáscara de huevo aparece principalmente en las órbitas de los ojos y los dientes. Cada fragmento se limpia, seca, corta y ensambla a mano antes de recibir un acabado de laca y pulido. Alrededor de los ojos, la disposición de las piezas crea un degradado que deja ver la laca negra en el centro y gana densidad hacia los bordes.

El conjunto se completa con un bigote de oro grabado a mano y detalles que prolongan el motivo de la calavera hacia el bisel, la carrura y la corona. Así, el trabajo decorativo no se limita a la esfera, sino que se extiende por buena parte de la caja.

La referencia al Día de Muertos está en el centro del diseño. La calavera remite a una celebración que recuerda a quienes han fallecido y aborda la muerte como parte del ciclo de la vida. En la interpretación de Chopard, ese símbolo también dialoga con la tradición artística de las vanitas, que reflexiona sobre el paso del tiempo y el carácter transitorio de la existencia.

Un reloj que también se escucha

Detrás de la esfera se encuentra el calibre L.U.C 08.01-L, un movimiento mecánico de cuerda manual que incorpora una complicación conocida como repetición de minutos. En términos sencillos, permite escuchar la hora mediante una secuencia de tonos que distingue las horas, los cuartos y los minutos.

El sistema forma parte de la trayectoria de Chopard en la relojería de sonería, una especialidad que la firma desarrolla desde 2006. El L.U.C Full Strike se presentó en 2016 como el primer movimiento de repetición de minutos desarrollado íntegramente por Chopard Manufacture y obtuvo la Aguja de Oro del Gran Premio de Relojería de Ginebra en 2017.

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Su principal particularidad técnica está en la construcción de los timbres: el cristal y los elementos que producen el sonido están fabricados como una sola pieza de zafiro, sin tornillos, soldaduras ni adhesivos. Esta arquitectura permite que las vibraciones se transmitan a través del cristal y contribuye a la claridad de la sonería.

El calibre reúne cinco patentes vinculadas a distintas soluciones técnicas, entre ellas mecanismos destinados a controlar el funcionamiento del sistema acústico y a evitar pausas innecesarias entre los sonidos. Para esta edición, algunos componentes de la sonería reciben un tratamiento azul mediante deposición química de vapor (CVD), un detalle que conecta visualmente el movimiento con el tono de la paja de la esfera.

Una pieza única

La caja de oro rosa ético de 18 quilates mide 42.5 milímetros de diámetro y 11.55 milímetros de grosor. En su interior, el movimiento integra 533 componentes, 63 rubíes y una reserva de marcha de 60 horas. Además de indicar las horas y los minutos, el reloj cuenta con indicadores concéntricos para la reserva de marcha del movimiento y la de la sonería.

La pieza cuenta con la certificación del Punzón de Ginebra, una distinción independiente que evalúa aspectos de la fabricación, el ensamblaje y la calidad relojera, bajo criterios que incluyen la procedencia de las operaciones realizadas en el cantón de Ginebra.

El L.U.C Full Strike «Día de los Muertos» Edition 13 es una pieza única, identificada con la referencia 171947-5007, y se presenta con una correa de piel de aligátor color coñac y una hebilla desplegable de oro rosa grabada a mano.

Más que incorporar un motivo mexicano a un reloj de alta complicación, esta edición reúne dos disciplinas que exigen paciencia y precisión: la construcción de un mecanismo acústico y el trabajo minucioso de materiales naturales. En esa combinación está la propuesta de Chopard para el Día de Muertos: una pieza que traduce una tradición cultural a los lenguajes de la relojería y los oficios artísticos.