El IWC Ingenieur de Gérald Genta, medio siglo después

En la relojería, cincuenta años pueden cambiarlo todo. Lo que en una época parece demasiado atrevido puede terminar convertido en una referencia; un reloj que pasa relativamente desapercibido puede ser redescubierto décadas después por una nueva generación de coleccionistas. El Ingenieur SL de IWC es un buen ejemplo de ese recorrido.

En 1976, la manufactura de Schaffhausen presentó la referencia 1832, un nuevo Ingenieur diseñado por Gérald Genta. Era un momento particularmente interesante para la relojería suiza.

El reloj deportivo de lujo de acero comenzaba a encontrar una nueva identidad y el brazalete integrado empezaba a convertirse en una de las grandes firmas de diseño de la época.

Genta entendió hacia dónde se dirigía aquella transformación y creó para IWC un Ingenieur que se alejaba de la apariencia más tradicional de la colección. La caja tenía una presencia más marcada, el brazalete formaba parte de la arquitectura del reloj y cinco tornillos atravesaban el bisel, convirtiéndose en uno de sus elementos más reconocibles.

Ingenieur SL

Entre 1976 y 1983, IWC produjo solamente 598 ejemplares del Ingenieur SL. El reloj no tuvo el éxito comercial que se esperaba de él y terminó saliendo de escena. Fue necesario que pasaran varias décadas para que los coleccionistas volvieran la mirada hacia aquella referencia y entendieran su lugar dentro de la historia de la manufactura.

Medio siglo después de aquel lanzamiento, IWC no celebra el aniversario simplemente reproduciendo el Ingenieur SL. La manufactura ha elegido recuperar un detalle mucho menos evidente: una de las variantes de esfera que acompañaron al modelo original.

Cuando se habla del Ingenieur SL de 1976, lo habitual es pensar en su esfera estructurada, uno de los rasgos que terminaron definiendo al modelo. Sin embargo, IWC también produjo una versión con esfera plateada de acabado cepillado, mucho menos frecuente. Es esa interpretación la que sirve ahora como punto de partida para las dos nuevas piezas.

Ediciones especiales

El Ingenieur Automatic 40 50th Anniversary, referencia IW328910, y el Ingenieur Automatic 35 50th Anniversary, referencia IW324909, llevan cajas de acero inoxidable y esferas plateadas cepilladas. Las agujas rodiadas y los índices metálicos, tratados con Super-LumiNova, mantienen una lectura limpia y cercana al lenguaje del Ingenieur contemporáneo.

Hay además una modificación mínima que delata el motivo de la celebración. Debajo de la palabra “Ingenieur”, donde normalmente aparece el característico rayo de la colección, ahora aparece el número 50.

El resto de la arquitectura permanece fiel al Ingenieur que IWC recuperó en 2023. El bisel está fijado mediante cinco tornillos funcionales y combina superficies satinadas con bordes pulidos. El brazalete integrado continúa siendo parte fundamental de la silueta y está construido para que la transición entre caja y muñeca resulte más natural.

En el modelo de 40 milímetros, el brazalete tiene un acabado satinado. En el de 35 milímetros, los eslabones centrales están pulidos. Son diferencias discretas, pero ayudan a que las dos referencias tengan una personalidad propia más allá de la medida de la caja.

También es interesante lo que IWC decidió conservar de la filosofía original. El Ingenieur nació asociado a la idea de un reloj capaz de convivir con las exigencias del mundo técnico. Por eso, en la versión de 40 milímetros, una caja interior de hierro dulce ayuda a proteger el movimiento de los campos magnéticos, una solución que ya estaba presente en la tradición del Ingenieur SL.

Dos relojes para contar la misma historia

Debajo de la esfera del Ingenieur Automatic 40 50th Anniversary trabaja el calibre 32111 de IWC, un movimiento automático con una reserva de marcha de 120 horas.

La versión de 35 milímetros utiliza el calibre 47110 y ofrece algo que su hermano mayor no muestra: un fondo transparente de cristal de zafiro. A través de él se puede observar el movimiento, decorado con granulado circular y rayas de Ginebra, además de una masa oscilante chapada en oro. Ambas referencias estarán limitadas a 1,150 ejemplares.

Más allá de las diferencias mecánicas y de tamaño, las dos cuentan la misma historia: la de un diseño que comenzó en los años setenta y que, en lugar de desaparecer con aquella década, terminó encontrando nuevas generaciones dispuestas a entenderlo.

Desde su regreso en 2023, el Ingenieur ha incorporado distintos tamaños, materiales y complicaciones: acero, titanio, oro de 18 quilates 5N, cerámica y versiones que llegan incluso al calendario perpetuo y al tourbillon.

El aniversario, entonces, no mira únicamente hacia atrás. También sirve para explicar cómo una idea concebida hace cincuenta años puede seguir funcionando dentro de una colección contemporánea.