Rolex reinventa el calendario anual con el nuevo Padellone

El tiempo no siempre se ha medido de la misma manera. Durante siglos, hacerlo significó mirar al cielo: seguir el movimiento del Sol, reconocer las fases de la Luna y encontrar en esos ciclos una manera de ordenar los días. La relojería mecánica tomó esa idea y la convirtió en complicaciones cada vez más precisas.

El nuevo Rolex Perpetual Padellone parte precisamente de ahí. Su calendario no solo dice qué día es. Reúne fecha, día, mes y fase lunar en una sola esfera y, detrás de esa apariencia relativamente serena, incorpora uno de los desarrollos mecánicos más recientes de Rolex. También recupera un nombre que pertenece a otra época de la firma.

El Padellone está de vuelta

Entre los coleccionistas de Rolex, el nombre Padellone remite a la referencia 8171, un reloj con calendario completo producido décadas atrás y cuyo apodo hacía referencia a sus proporciones. Ahora Rolex vuelve a utilizarlo para un reloj completamente distinto, aunque conectado con aquella idea original.

La diferencia es que el nuevo Padellone no busca reproducir aquel reloj. Toma su nombre y la tradición del calendario completo como punto de partida para desarrollar una nueva generación de mecanismo.

La esfera concentra buena parte de la historia. Una aguja central terminada en una media luna recorre la escala periférica para indicar la fecha. A las 12 horas aparecen dos ventanas para el día y el mes, mientras que a las 6 un disco azul muestra las fases de la Luna.

El calendario cambia cuando llega la medianoche

Un calendario anual tiene una particularidad que lo diferencia de un calendario convencional: puede reconocer automáticamente los meses de 30 y 31 días. Solo necesita una corrección una vez al año, después de febrero. En el Padellone, Rolex lleva esa operación un paso más allá con el sistema Haplos.

El mecanismo utiliza dos componentes adicionales conectados al sistema de fecha: un dedo portador y una palanca anual. La información que permite identificar el mes está integrada en la parte posterior del disco mensual. Cuando llega la medianoche, el mecanismo hace que la fecha, el día y el mes cambien de manera instantánea.

Es una de esas innovaciones que pasan desapercibidas cuando se mira el reloj terminado. Precisamente ahí está su interés: toda la complejidad está diseñada para que la esfera permanezca sencilla.

Una Luna hecha de meteorito

La otra complicación importante del reloj está a las 6 horas. El disco de fases lunares está realizado en esmalte azul y completa una vuelta cada 29.53 días, siguiendo la duración aproximada del ciclo lunar.

Sobre él aparecen estrellas plateadas y dos representaciones de la Luna realizadas en meteorito: una corresponde a la Luna llena y otra a la Luna nueva, esta última con un tratamiento PVD azul oscuro.

Es un detalle que conecta el funcionamiento del calendario con algo mucho más antiguo que cualquier mecanismo: el cielo como referencia para medir el tiempo.

Detrás de la esfera

El Padellone utiliza el calibre 7190, un movimiento automático desarrollado y fabricado íntegramente por Rolex para este reloj. Su arquitectura toma como base el calibre 7135, presentado en 2025 con el Land-Dweller, y comparte con él el escape Dynapulse. Fabricado en silicio, este sistema busca mejorar la eficiencia energética y la fiabilidad del movimiento, además de ofrecer resistencia a campos magnéticos intensos.

El calibre funciona a 5 hercios, una frecuencia elevada para un movimiento mecánico, y alcanza una reserva de marcha de aproximadamente 66 horas.

También incorpora una espiral Syloxi de silicio y un oscilador que combina un volante de latón optimizado con un eje fabricado en una cerámica de alta tecnología exclusiva de Rolex. Los amortiguadores Paraflex completan el conjunto para reforzar su resistencia a los golpes. En total, el calibre 7190 está protegido por 30 solicitudes de patente, dos de ellas exclusivas.

Un Rolex más clásico

Todo ese desarrollo técnico está contenido en una caja de 39 milímetros, una proporción que permite que el Padellone conserve una presencia cercana a la relojería clásica.

La caja tiene un bisel abombado y discretamente estriado, asas curvas y un cristal de zafiro abombado con tratamiento antirreflectante. El fondo también es transparente, algo que permite ver el movimiento y su decoración: los puentes con el acabado Rolex Côtes de Genève y la masa oscilante calada de oro amarillo.

El reloj estará disponible en oro Everose de 18 quilates y en platino 950. En oro Everose puede encontrarse con esfera blanca granulada y brazalete Settimo, o con la misma esfera y una correa de aligátor marrón mate. La versión de platino lleva una esfera azul hielo y correa de aligátor negra.

El brazalete Settimo merece también una mirada aparte. Está formado por siete pequeños eslabones contorneados y pulidos, con un cierre oculto Crownclasp que prácticamente desaparece cuando el reloj está colocado en la muñeca.

El nuevo rostro de Perpetual

El Padellone llega a la colección Perpetual, la familia que Rolex presentó en 2023 con el 1908 y que recuperó para la firma una conversación más cercana con la relojería clásica y sus complicaciones.

Aquí esa conversación se vuelve especialmente interesante. El reloj toma una complicación histórica y la combina con tecnologías que Rolex ha desarrollado en los últimos años: el escape Dynapulse, la espiral Syloxi, nuevos materiales para el oscilador y ahora el sistema Haplos.

Desde 2026, además, la certificación Cronómetro Superlativo incorpora nuevos criterios relacionados con magnetismo, fiabilidad y sostenibilidad, junto con los parámetros de precisión, hermeticidad, autonomía y funcionamiento automático que ya formaban parte del protocolo.

El resultado es un reloj que parece hablar de algo sencillo —qué día es, qué mes estamos viviendo, dónde está la Luna— pero que en realidad representa una de las formas más complejas de hacerlo.