
Hubo una época en la que el diseño dejó de ser únicamente funcional para convertirse en una declaración de estilo. Durante las décadas de 1920 y 1930, el movimiento Art Déco transformó la arquitectura, la moda, la joyería y también la relojería con líneas geométricas, materiales sofisticados y una obsesión por la elegancia moderna.
Fue justamente en ese contexto donde nació el Reverso de Jaeger-LeCoultre, un reloj que hoy, más de 90 años después, vuelve a conectar con ese espíritu a través de la nueva colección Reverso Tribute Monoface ‘Or Deco’, una serie que recupera el glamour de aquella época desde una mirada mucho más contemporánea.
La firma suiza acaba de expandir esta colección inspirada en el universo Art Déco con cinco nuevas versiones que juegan entre lo vintage, la joyería y la relojería clásica. Y aunque el Reverso lleva décadas siendo uno de los modelos más reconocibles del mundo, esta nueva serie encuentra una manera muy distinta de reinterpretarlo: menos deportiva, más sofisticada y con un aire que recuerda a los relojes-joya de los años 30.
La colección incluye modelos en oro rosa y oro blanco, algunos decorados con rubíes, esmeraldas o zafiros talla baguette, además de una nueva versión más compacta y minimalista llamada Solo Tempo.
El Reverso y su conexión natural con el Art Déco
Hablar del Reverso es hablar directamente del diseño Art Déco. El modelo nació en 1931, una época marcada por líneas geométricas, arquitectura elegante y objetos cotidianos convertidos en piezas de diseño.
Originalmente fue creado para jugadores de polo británicos en India que necesitaban un reloj resistente durante los partidos. La solución fue una caja reversible que protegía el cristal al girarse sobre sí misma. Ese mecanismo sigue siendo hoy una de las características más icónicas del reloj.

Pero más allá de su función práctica, el Reverso terminó trascendiendo el deporte. Sus formas rectangulares, las líneas limpias y la proporción de la caja lo convirtieron rápidamente en un referente estético.
Y justamente ahí entra esta nueva colección ‘Or Deco’, que toma toda esa herencia visual y la lleva hacia un terreno más cercano a la joyería vintage.
Piedras preciosas, oro y una estética muy años 30
Las versiones más llamativas de esta nueva serie son las llamadas “Cocktail”, una referencia directa a los relojes joya que comenzaron a popularizarse durante las décadas de 1920 y 1930.
Cada una de estas piezas incorpora 46 piedras preciosas talla baguette colocadas alrededor de la caja mediante una técnica casi invisible conocida como “rail setting”, desarrollada precisamente durante aquella época. El resultado es una línea continua de color y brillo que acentúa todavía más las formas rectas del Reverso.

Hay tres versiones:
- Oro rosa con rubíes
- Oro blanco con esmeraldas
- Oro blanco con zafiros azules
Cada una estará limitada a únicamente 30 piezas.
Más allá de lo visual, el trabajo detrás del engastado es particularmente complejo. En especial en el modelo con esmeraldas, ya que se trata de piedras mucho más delicadas y difíciles de manipular sin dañarlas.
La pulsera Milanesa
Uno de los detalles más interesantes de esta colección está en la pulsera tipo malla Milanesa. Aunque hoy vuelve a sentirse muy contemporánea, en realidad es una técnica con siglos de historia.
Su origen se remonta al Milán del siglo XIII, cuando este tipo de tejido metálico era utilizado como armadura. Con el tiempo evolucionó hacia la joyería y décadas después terminó convirtiéndose en un símbolo del diseño Art Déco.

Aquí, Jaeger-LeCoultre la utiliza como parte esencial del reloj y no simplemente como un accesorio intercambiable. La idea era que caja y brazalete funcionaran visualmente como una sola pieza de oro.
El resultado es un reloj mucho más fluido visualmente, con una presencia elegante pero relajada. Además, el acabado flexible de la malla hace que se adapte a la muñeca casi como si fuera una segunda piel.
Un diseño más básico
Dentro de la colección también aparece el nuevo Reverso Tribute Monoface ‘Or Deco Solo Tempo’, una versión más pequeña y limpia que elimina el segundero para quedarse únicamente con horas y minutos.
La intención aquí es clara: regresar a la esencia del diseño original de los años 30 y apostar por algo mucho más minimalista.

Con una caja más compacta y una estética completamente monocromática en oro rosa, termina siendo probablemente la versión más versátil de toda la serie. Funciona igual de bien en muñecas masculinas o femeninas y mantiene ese equilibrio tan característico del Reverso entre elegancia clásica y diseño moderno.
Una reinterpretación contemporánea
Lo interesante de esta nueva colección no es únicamente el homenaje al pasado. Lo que realmente logra el Reverso ‘Or Deco’ es demostrar por qué este diseño sigue funcionando casi un siglo después.
Mientras muchas piezas contemporáneas buscan llamar la atención a través del tamaño o la complejidad, este reloj apuesta por algo mucho más simple: proporciones bien pensadas, materiales nobles y una estética que sigue sintiéndose actual a pesar de haber nacido hace más de 90 años.
Y quizá ahí está justamente la razón por la que el Reverso sigue siendo uno de los grandes iconos de la relojería.