
En los últimos años, Swatch encontró una fórmula para el éxito que pocos imaginaban posible: acercar algunos de los nombres más importantes de la alta relojería a un público mucho más amplio sin perder la conversación de lujo que rodea a esas marcas. Primero fue con Omega y el fenómeno MoonSwatch; después con Blancpain y su reinterpretación del Fifty Fathoms. Ahora, la firma suiza suma un nuevo capítulo con una alianza que muchos veían improbable: su colaboración con Audemars Piguet.
Y no se trata de cualquier socio. Fundada en 1875 en Le Brassus, en el corazón del Valle de Joux, Audemars Piguet es una de las pocas manufacturas de alta relojería que sigue en manos de las familias fundadoras.
Su nombre está ligado a piezas que marcaron un antes y un después en la industria, especialmente el Royal Oak, el reloj diseñado por Gérald Genta en 1972 que rompió las reglas al introducir un reloj deportivo de acero en la categoría del lujo más exclusivo. Ese diseño octagonal, con sus ocho tornillos visibles, sigue siendo uno de los códigos más reconocibles del mundo relojero.
Cuando el lujo se cruza con la cultura pop
La nueva colección, llamada Royal Pop, toma justamente ese ícono y lo lleva a un terreno inesperado. En lugar de un reloj tradicional de muñeca, la propuesta adopta el formato de reloj de bolsillo y se inspira también en los Swatch POP de los años 80, aquellos modelos que podían llevarse de formas poco convencionales.

El resultado son ocho piezas fabricadas en Bioceramic —el material insignia de Swatch, compuesto por cerámica y materiales de origen biológico— que conservan varios guiños directos al Royal Oak: el bisel octagonal, el patrón “Petit Tapisserie” en la esfera y la presencia simbólica del número ocho, que aparece en prácticamente toda la colección, desde la cantidad de modelos hasta la construcción de la caja.
Más que una simple edición especial, Royal Pop juega con la idea de que un reloj ya no tiene por qué ir únicamente en la muñeca. Cada pieza incluye un cordón de piel que permite llevarla colgada al cuello, en el bolsillo, sujeta a un bolso o incluso usarla como reloj de sobremesa. Es una reinterpretación bastante libre del concepto clásico de reloj, y ahí está justamente parte del interés de esta colaboración.
Un homenaje al Royal Oak
Uno de los aspectos más llamativos es que, pese a su estética divertida y colorida, la colección incorpora detalles técnicos poco habituales en este segmento. Cada reloj está impulsado por una versión manual del movimiento SISTEM51, el calibre mecánico desarrollado por Swatch y ensamblado de manera totalmente automatizada en Suiza. Cuenta con más de 90 horas de reserva de marcha y puede apreciarse parcialmente a través del fondo transparente de la caja.





La colección se divide en dos tipos de piezas: seis modelos en formato Lépine, con la corona ubicada a las 12 horas, y dos en formato Savonnette, con la corona a las 3 y una pequeña subesfera de segundos. Todos mantienen una estética vibrante, con combinaciones de colores intensos que remiten al arte pop y a la intención de hacer del reloj un objeto más lúdico que solemne.
La colección Royal Pop estará disponible a partir del 16 de mayo de 2026 exclusivamente en tiendas seleccionadas de Swatch, manteniendo la misma dinámica que otras colaboraciones de la marca: una pieza por persona, por día y por tienda. Para una industria acostumbrada a la tradición, no deja de ser llamativo que uno de sus nombres más históricos haya decidido entrar en el juego de la provocación pop.