
Hace 20 ediciones, la realidad era muy distinta. Cuando el Salón Internacional Alta Relojería comenzó su historia en 2007, muchas de las novedades de la industria llegaban a México de manera limitada y el universo de las grandes complicaciones, los maestros relojeros independientes y las manufacturas especializadas todavía estaba reservado a un público relativamente pequeño.
Dos décadas después, el panorama ha cambiado. La vigésima edición del SIAR, celebrada del 20 al 22 de octubre en The St. Regis Mexico City, reunió a 50 marcas, recibió a 4,007 visitantes y acreditó a cerca de 200 periodistas, cifras que sirven para dimensionar no solamente la evolución del propio salón, sino también la transformación del mercado relojero mexicano.
“Cuando comenzamos con el SIAR en 2007, la alta relojería llegaba a México a cuentagotas. Hoy somos uno de los mercados más dinámicos del mundo”, resumió Carlos Alonso, director general del encuentro.
México se hace un lugar en el mapa relojero
El aniversario llega además en un momento particular para la relojería en el país. Octubre se ha convertido progresivamente en una suerte de mes relojero en México, con encuentros privados y presentaciones organizadas alrededor del SIAR, como EMWA Fest, Berger Private Experience, Maison Peyrelongue y Piezas del Tiempo de El Palacio de Hierro.
El movimiento también se extendió fuera de los salones de The St. Regis, con cenas, presentaciones privadas y encuentros entre coleccionistas, ejecutivos y maestros relojeros.
Pero quizá uno de los datos que mejor permite entender el lugar que ocupa México llegó de la mano de Deloitte, que por segundo año presentó durante el SIAR su estudio sobre la industria relojera suiza.
De acuerdo con Karine Szegedi, Partner & Consumer Industry Leader de Deloitte, México representa cerca de la mitad de las exportaciones de relojes suizos hacia Latinoamérica.
“México es, sin duda, un mercado vibrante, con una amplia comunidad de aficionados a la relojería interesados no solo en descubrir modelos y marcas icónicos, sino también en conocer nuevas piezas que despierten la conversación”, señaló Szegedi.
El dato ayuda a explicar por qué el país atrae cada vez a más ejecutivos y creadores de la industria. Este año acudieron al salón figuras como Julien Tornare, CEO de Hublot; Jean-Marc Pontroué, CEO de Breitling; Haso Mehmedovic, presidente y CEO de Corum; Rolf Studer, CEO de Oris, y Arnaud Nicolas, CEO de L’Épée 1839.
También estuvieron presentes representantes de la relojería independiente como Serge Michel, CEO de Armin Strom; Stefan y Ev Kudoke; Guillaume Tetu, cofundador de Hautlence, y el maestro relojero Bernhard Lederer.
De las grandes manufacturas a las micromarcas
Uno de los cambios más visibles de esta vigésima edición fue precisamente la diversidad de propuestas. Junto a casas establecidas convivieron firmas independientes y micromarcas, algunas de ellas presentes por primera vez en el encuentro.
NOMOS Glashütte, Block RG, Christiaan van der Klaauw, Kudoke, Neprosolar, Pragma, Singer Reimagined y Unimatic estuvieron entre los debutantes de 2026.
Esta apertura permite entender también cómo se está modificando el coleccionismo. El interés ya no se concentra únicamente en los nombres históricos o en los modelos más reconocibles: existe espacio para descubrir manufacturas pequeñas, relojeros independientes y propuestas que buscan hacerse un lugar en un mercado cada vez más fragmentado.
“Hemos pasado por muchas etapas y cambios en el mercado y en las tendencias, pero la pasión por la relojería no ha parado de crecer y de madurar”, explicó Alonso durante la inauguración.
Los relojes que marcaron el SIAR 2026
Como ocurre cada año, buena parte de la conversación estuvo en las muñecas y vitrinas. La edición reunió estrenos mundiales, novedades recientes y piezas que se mostraban por primera vez en México.
Entre ellas estuvieron el Mirrored Force Resonance Zeitgeist 1665 3N de Armin Strom, el Double Tourbillon de Arnold & Son, el Grand Planetarium Eccentric de Christiaan van der Klaauw, el Streamliner Retrograde Seconds de H. Moser & Cie., el Piaget Polo Minute Repeater, el Singer Reimagined 1970 DualTrack y el Zenith Chronomaster Solo Sport.
Hublot presentó, entre otras novedades, el Classic Fusion Balloon Dog by Jeff Koons; Panerai llevó el Luminor PAM01714, mientras que NOMOS Glashütte mostró piezas como el Metro Date Power Reserve Ice Blue y el Metro Neomatik 41.
A ellos se sumaron propuestas de Angelus, Bianchet, CIGA Design, Corum, Franck Muller, Lederer y Oris.
México también inspira relojes
La relación entre el SIAR y el mercado local volvió a manifestarse en las ediciones creadas específicamente para México. Hautlence presentó el Sphere Series 5 Edición Especial México; Franck Muller, el Vanguard Slim Amador Montes; Cvstos llevó el Challenge Autódromo; Louis Erard recurrió al imaginario del Día de Muertos, mientras que Raymond Weil presentó el Millesime Maya Edición Limitada.
Más allá de funcionar como ejercicios estéticos, estas piezas muestran hasta qué punto algunas firmas consideran al mercado mexicano suficientemente relevante como para desarrollar referencias específicas destinadas a sus coleccionistas.
La relojería de segunda mano
Otro indicador de madurez apareció alrededor del coleccionismo y el mercado secundario. Phillips in association with Bacs & Russo participó como socio estratégico y realizó valuaciones durante los tres días del encuentro para propietarios interesados en conocer el valor de sus relojes o considerar una eventual venta.
“Vimos piezas increíbles y de un alto nivel. Platicar con coleccionistas tan informados como los mexicanos, símbolo de un mercado maduro y conocedor, siempre es un gusto”, explicó Tadzio Nuno, representante de la casa de subastas en México.
La asistencia de joyeros procedentes de Colombia, Venezuela y Guatemala añadió además una dimensión regional al encuentro, reforzando el papel de Ciudad de México como punto de reunión para parte de la comunidad relojera latinoamericana.
El reto después de las primeras 20 ediciones
Cumplir 20 ediciones también obliga al SIAR a mirar hacia adelante. El mercado al que se dirige hoy es considerablemente distinto al de 2007. Existen más marcas, más información disponible, nuevos canales para descubrir y comprar relojes y una generación de aficionados que puede acercarse a la industria desde redes sociales, plataformas digitales o comunidades especializadas antes de entrar por primera vez a una boutique.
Para Alonso, ese cambio redefine también la función de los encuentros relojeros. “El sector ha cambiado de ritmo. Cada temporada nacen decenas de marcas nuevas en busca de oportunidad. Los salones regionales se han multiplicado para estrechar el contacto con los aficionados. Nuestra tarea ya no es sólo abrir la puerta. Es merecer que crucen por ella”.
Quizá ahí se encuentre el principal significado de esta vigésima edición. El SIAR nació cuando el desafío consistía en acercar la alta relojería internacional a México. Veinte ediciones más tarde, la pregunta ya no es únicamente cómo traerla al país, sino cómo seguir siendo relevante para un mercado que conoce más, tiene más opciones y participa cada vez con mayor peso en la conversación relojera internacional.