
Desde hace décadas, TAG Heuer mantiene una de las relaciones más estrechas entre la alta relojería y el automovilismo. Sin embargo, su más reciente lanzamiento no pone el foco en un campeonato, un piloto o un fabricante de autos, sino en la identidad de uno de los nombres más representativos del deporte motor japonés.
El nuevo TAG Heuer Carrera Chronograph x Team Ikuzawa es una edición limitada a solo 150 piezas que nace de la segunda colaboración entre la manufactura suiza, Team Ikuzawa y Bamford Watch Department. Más allá de la exclusividad de su producción, el reloj busca reinterpretar la historia del automovilismo japonés mediante elementos de diseño que remiten tanto a los cronómetros históricos de TAG Heuer como al legado visual del equipo fundado en 1981.
Un homenaje al cronometraje que hizo famosa a TAG Heuer
Uno de los aspectos más interesantes de esta edición es que no toma inspiración de un automóvil específico, sino de una herramienta que durante décadas fue indispensable en las competencias: el Heuer Roadmaster, uno de los cronómetros utilizados por la marca en el mundo del automovilismo.
Su estética, caracterizada por gráficos muy legibles y un diseño pensado para la velocidad, sirvió como punto de partida para desarrollar una versión contemporánea del Carrera Glassbox de 39 milímetros.

El resultado es una esfera blanca con textura Clou de Paris, índices impresos en lugar de aplicados y una combinación de blanco, negro y rojo que reproduce los colores característicos de Team Ikuzawa. Incluso detalles como el disco de fecha, las agujas del cronógrafo y la corona incorporan acentos rojos que refuerzan esa identidad visual.
La nueva etapa de Team Ikuzawa
Aunque el nombre Team Ikuzawa nació en los circuitos japoneses hace más de cuatro décadas, hoy representa algo mucho más amplio.
Bajo la dirección de Mai Ikuzawa, hija del fundador del equipo, la escudería ha evolucionado hacia una plataforma que conecta el automovilismo con el diseño, la moda, el arte y el lujo. Esa visión contemporánea fue precisamente la que dio forma al reloj junto con George Bamford, reconocido por reinterpretar algunos de los relojes más icónicos de la industria mediante proyectos de personalización y diseño.
La colaboración busca mantener vivo el legado del equipo, pero desde una perspectiva cultural que trasciende las pistas y acerca esa historia a una nueva generación de coleccionistas y aficionados al diseño.
Un Carrera con detalles exclusivos
La base del reloj es el conocido TAG Heuer Carrera Glassbox, equipado con el calibre de manufactura TH20-10, un movimiento cronógrafo automático que, en esta configuración, elimina el segundero permanente para liberar espacio en la esfera y colocar la firma de Team Ikuzawa a las seis en punto, un guiño a los cronógrafos de competición de las décadas de 1960 y 1970.

La caja de acero de 39 milímetros mantiene la construcción Glassbox, cuyo cristal de zafiro curvado mejora la lectura del dial desde distintos ángulos. En la parte posterior aparecen los grabados de Team Ikuzawa y Bamford Watch Department, además de la numeración individual que identifica cada una de las 150 piezas producidas.
El conjunto se complementa con tres opciones de brazalete: uno de acero de siete eslabones, una correa de piel blanca perforada inspirada en los guantes clásicos de competición y una correa textil en rojo y blanco que retoma los colores históricos del equipo.
Mucho más que una edición especial
Las colaboraciones entre marcas de relojería y el mundo del automovilismo suelen centrarse en celebrar victorias o pilotos legendarios. En este caso, TAG Heuer optó por una narrativa distinta: rescatar el legado de un equipo que ayudó a construir la identidad del deporte motor japonés y traducirlo en un objeto de colección.

Con solo 150 ejemplares, el TAG Heuer Carrera Chronograph x Team Ikuzawa demuestra cómo un reloj puede convertirse en un punto de encuentro entre la historia del cronometraje deportivo, el diseño contemporáneo y una cultura automovilística que sigue inspirando dentro y fuera de los circuitos.