Vacheron Constantin celebra 30 años del Overseas con un calendario perpetuo ultradelgado

Particularmente apropiado resulta el celebrar tres décadas de un reloj pensado para viajar con una pieza que, precisamente, parece hecha para no pesar demasiado en el camino. El nuevo Vacheron Constantin Overseas Calendario Perpetuo Ultradelgado conserva el lenguaje que ha definido a la colección desde 1996, pero lo interpreta con una combinación inédita de materiales y color: oro blanco para la caja y el brazalete, y un nuevo tono de azul celeste para la esfera.

Son 200 ejemplares los que forman esta edición especial. Y aunque la celebración está en el nombre, la historia del reloj está en lo que sucede debajo de su esfera: un calendario perpetuo automático contenido en una caja de apenas 8,1 milímetros de grosor.

Espíritu viajero

El Overseas nació en 1996 con una idea bastante sencilla de entender: llevar la experiencia de la Alta Relojería de Vacheron Constantin hacia un terreno más deportivo y cotidiano, sin abandonar la sofisticación que caracteriza a la Maison.

Su genealogía se remonta al 222, presentado en 1977, y al Chronomètre Royal de 1975, dos relojes que anticiparon esa combinación entre elegancia y una vocación más relajada. Con el Overseas, aquella fórmula adquirió una identidad propia. El bisel inspirado en la cruz de Malta y, posteriormente, el brazalete integrado, terminaron convirtiéndose en sus principales señas de identidad.

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La colección ha cambiado varias veces desde entonces. En 2004 llegó su segunda generación, de proporciones más deportivas y con un brazalete cuyos eslabones reinterpretaron nuevamente la cruz de Malta. Doce años después apareció la generación actual, con líneas más fluidas y una solución que dice mucho sobre la manera en que Vacheron Constantin entiende un reloj destinado a acompañar diferentes momentos: el sistema de cambio rápido de correas.

Un azul que cambia con la luz

La primera impresión de este Overseas está en la esfera. No es el azul intenso que la Maison había convertido en uno de los colores característicos de la colección desde 2016. Esta vez el tono es más claro, menos saturado y con una apariencia cercana al azul del cielo.

La elección tiene sentido dentro del lenguaje del Overseas. La superficie lacada cambia de matiz dependiendo de la luz y crea una sensación de profundidad que contrasta con las indicaciones del calendario. El disco de fases lunares adopta un azul a juego, mientras que los índices aplicados y las diferentes indicaciones aportan los contrastes necesarios para mantener la lectura clara.

El conjunto está enmarcado por una caja de oro blanco, una combinación que hasta ahora no había aparecido de esta manera dentro de la colección.

El diámetro es de 41.5 mm, pero la cifra que realmente define al reloj es otra: 8.1 mm de grosor. Para un reloj que reúne un calendario perpetuo —una de las complicaciones clásicas de la Alta Relojería—, mantener un perfil así de contenido exige que buena parte de la solución ocurra dentro de la caja.

El calendario que piensa por sí solo

El encargado de hacerlo posible es el calibre automático de manufactura 1120 QP/1, de apenas 4.05 mm de grosor. Su calendario perpetuo reconoce la duración de los distintos meses y también los años bisiestos, de modo que el propietario no necesita corregir las indicaciones al terminar cada mes.

La excepción llegará en 2100, cuando el calendario tendrá que ajustarse manualmente: ese año será considerado común dentro del calendario gregoriano porque no es divisible entre 400.

No es una función particularmente nueva en la relojería, pero sí una que plantea un reto importante cuando se intenta mantenerla dentro de un movimiento tan delgado. El calibre está formado por 276 componentes y, pese a encontrarse oculto detrás de la esfera, también ha sido trabajado para ser observado.

El fondo de cristal de zafiro deja ver las Côtes de Genève y los biseles de los puentes, el perlado de la platina y los diferentes acabados satinados de los componentes del calendario. En el centro de todo aparece una masa oscilante de oro de 22 quilates grabada con una rosa de los vientos.

Es un detalle pequeño, pero quizá uno de los más elocuentes del reloj: incluso cuando se mira su mecanismo, el Overseas sigue hablando de viajes.

Del brazalete al caucho

La otra característica que conecta esta pieza con la filosofía de la colección es su capacidad para cambiar de aspecto. El reloj llega acompañado por un brazalete integrado de oro blanco con cierre de microajuste y dos correas de caucho texturizado, una blanca y otra en azul vaquero. El cambio se realiza sin herramientas y cada correa de caucho incorpora su propia hebilla de oro blanco intercambiable.

No se trata solamente de una solución práctica. Es una manera de hacer que un reloj con una complicación tradicional y una construcción de Alta Relojería pueda moverse entre contextos muy distintos sin perder su identidad.

Después de 30 años, el Overseas sigue construyéndose alrededor de esa misma idea. Solo que ahora lo hace con un nuevo azul, una caja de oro blanco y un movimiento que consigue concentrar un calendario perpetuo completo en poco más de cuatro milímetros.