República Dominicana llevó a Miami algo más que una agenda comercial. En la cuarta edición de su Trade Show, el país líder en turismo de la región, mostró que su narrativa turística atraviesa un momento de refinamiento, menos dependencia de los lugares comunes del Caribe y una apuesta más visible por la cultura, la gastronomía y la hospitalidad como parte de una experiencia integral.
La jornada del 7 de abril reunió a autoridades del Ministerio de Turismo, empresarios, operadores internacionales y líderes de la industria. En el centro de la conversación estuvo el ministro de Turismo, David Collado, quien subrayó que el país busca proyectar algo más profundo que sus atractivos naturales.
“Queremos que quienes venden República Dominicana conozcan su esencia, integrada por nuestra música, cultura y raíces”, expresó el ministro Collado.
Ese mensaje resume el giro estratégico del destino. Durante años, la fortaleza dominicana ante el mercado internacional descansó en su infraestructura hotelera, sus playas y su clima. Hoy la conversación incorpora de manera más visible la identidad cultural, la gastronomía y la vida urbana como parte central del viaje.

En Miami, esa idea tomó forma a través de un recorrido sensorial conformado por estaciones de casabe elaborado a partir de técnicas taínas, cacao dominicano transformado en chocolate, degustaciones de ron y mamajuana, clases de merengue y bachata y la intervención artística de las tradicionales muñecas sin rostro. La cultura apareció como una experiencia viva.
La jornada también confirmó la huella operativo del destino. El evento reunió a más de 100 coexpositores y generó más de 2,000 reuniones de negocios entre operadores, aerolíneas y empresas turísticas. El resultado fue la firma de 15 acuerdos estratégicos que buscan ampliar conectividad, inversión hotelera y alianzas comerciales.
Para el ministro Collado, ese dinamismo forma parte de una estrategia de promoción internacional que combina presencia en ferias globales, negociaciones con aerolíneas y una narrativa que posiciona al país como un destino diverso y competitivo.

Celebración de la identidad
La experiencia concluyó con una cena privada en The Hangar at Regatta Harbour, concebida como una celebración de la identidad dominicana. La aparición sorpresa del cantante Elvis Crespo terminó de transformar la velada en una experiencia cultural que resumía el espíritu del evento.
Más que un escaparate turístico, Miami funcionó como una síntesis del momento que vive el país. Un destino que conserva su potencia hotelera, pero que ahora quiere ser reconocido y pensado desde su cultura, creatividad y hospitalidad.








