La Maison se estrena en Watches and Wonders con una propuesta inmersiva, House of Wonders, que invita a descubrir el universo de la relojería mecánica a través de una experiencia sensorial que conecta el pasado y el futuro. En este marco, ha presentado además tres creaciones excepcionales que encarnan el espíritu artesanal del nuevo Atelier des Établisseurs.
La exposición propone un recorrido por salas interactivas que combinan artesanía tradicional, innovación tecnológica y piezas históricas y contemporáneas, y que subrayan la evolución y los valores fundacionales de la marca. El viaje culmina en un espacio dual que enfrenta tradición e innovación: por un lado, cinco generaciones de investigación y desarrollo centradas en materiales y ergonomía; por otro, el nuevo Atelier des Établisseurs, una iniciativa clave destinada a crear relojes únicos en colaboración con la artesanía tradicional, del mismo modo que se hacía desde el siglo XVIII.
Los tres primeros relojes del Atelier des Établisseurs
Además del amplio porfolio de novedades presentado en febrero, en este espacio se han lanzado tres piezas muy especiales fruto de la iniciativa Atelier des Établisseurs, con las que se reivindica el savoir-faire ancestral de técnicas excepcionales —el grabado, el esmaltado, el esqueletado, el engastado, el lapidado, etc.—, algunas de ellas en peligro de extinción, para crear piezas en cantidades muy reducidas.

El primero de ellos es un reloj bautizado como Établisseurs Galets. Fabricado en oro amarillo, evoca los cantos rodados suavemente pulidos por las aguas del lago de Joux, donde se encuentra la sede de la empresa. Presenta una esfera ovalada delicadamente pulida y engastada con piedras, así como un brazalete compuesto por eslabones de formas orgánicas. Cada eslabón tiene una silueta única y se articula mediante pequeñas juntas esféricas de oro, lo que crea una sensación de movimiento fluido, como si los guijarros se deslizaran suavemente bajo el agua.
La esfera, desprovista de índices, cede todo el protagonismo a la piedra, cuyo carácter se realza con el logotipo de Audemars Piguet y las agujas tipo bastón, ambos en oro amarillo. El reloj está animado por el calibre 3098, derivado del ultraplano 3090, cuyo diseño se adapta a la silueta de la caja y cuyos puentes presentan un acabado granulado realizado a mano. Esta pieza fusiona joyería, relojería y arte lapidario. En 2026, se ofrecerá en cinco variantes con distintas combinaciones de piedras.

Por su parte, el modelo Établisseurs Nomade es un reloj que combina metal facetado —en titanio u oro— con piedras naturales trabajadas de forma extremadamente delicada por lapidarios, que las cortan, afinan y pulen hasta lograr un encaje perfecto. Su diseño incorpora tres posiciones (abierta, cerrada y péndulo) y se completa con una cadena especialmente diseñada que refuerza su carácter escultórico y singular.
El protagonista técnico es el calibre 7501, basado en el 7121 de Audemars Piguet. El movimiento ha sido esqueletado a mano con sierra de precisión, una técnica tradicional que exige una destreza excepcional, especialmente en el pulido manual de los ángulos.
La esfera exterior, también fabricada en piedra natural, se integra en una caja de arquitectura definida con malla metálica biselada que refuerza su carácter contemporáneo. El modelo se ofrecerá en cinco variaciones, con distintas combinaciones de piedras cada una.

La tercera creación, Établisseurs Peacock, rinde homenaje al universo de los relojes secretos con una propuesta tan lúdica como sofisticada. En posición cerrada, adopta la forma de un pequeño escarabajo de oro blanco finamente grabado. Al accionar su mecanismo, las alas y la cabeza se despliegan, revelando en su interior un pavo real en miniatura realizado completamente a mano.
Entre las alas emerge una esfera de esmalte translúcido grabada que representa la cola del ave, mientras que la hora se indica mediante un sistema de hora arrastrante animado por el calibre 3098, especialmente decorado con acabado soleillé.

El conjunto se completa con un brazalete flexible de oro blanco compuesto por decenas de eslabones grabados con forma de pluma que refuerzan la coherencia estética de la pieza. En su creación han intervenido joyeros, esmaltadores, grabadores y relojeros, y los ojos del pavoreal están delicadamente engastados con gemas de color.
Este modelo, que se prevé que esté disponible en tres variantes a partir de 2027, encarna la capacidad de Audemars Piguet para reinterpretar sus raíces desde una perspectiva contemporánea, fusionando alta relojería, artes decorativas y narrativa poética en una misma creación.
En conjunto, esta iniciativa, que es una auténtica experiencia inmersiva, no solo pone en valor la tradición, sino que la reinterpreta desde una mirada contemporánea, situando la artesanía en el centro de la alta relojería actual.








